Al pie del Cañón de Talampaya

Silencio. Puro silencio y primera vista, el adjetivo vale más que el sustantivo. Eso fue lo primero que pensé cuando bajamos del bus, en medio de una ruta desértica al oeste de La Rioja. También, que hacía tiempo que me debía un viaje por una provincia con poco marketing pero mucha personalidad. Y por supuesto, que debía hacerlo con ella, más ahora, que forma parte de mi familia. Todo eso pensé mientras me pegaba el viento en la cara y veía en el horizonte la sombra incipiente de las Sierras de Famatina. Ya llegaré hasta allí, pero antes, sin darme cuenta aún, me espera el majestuoso Cañon de Talampaya.

Talampaya, tiene varios lugares para visitar en sus 2.150 km², pero las fuertes lluvias que se habían producido durante los días anteriores había dejado varios sitios abnegados. Mientras vamos en camino a la entrada del cañón por el cauce del Río Seco, parece mentira que hace unos pocos días, eso era un furioso caudal de agua de más de 20 metros de ancho. “Dura más o menos, tres o cuatro horas y luego se vuelve a secar así como lo ves” nos comenta el guardaparque. Desde 1997 fue preservado como Parque Nacional y en el año 2000, fue finalmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. ¿Por qué? Bueno, eso tiene una simple respuesta: porque estamos pisando un suelo que nos lleva directamente a los orígenes del planeta Tierra.

¿Te parece que fue hace mucho tiempo aquel día en que Colón llegó con las caravelas a una ignota playa del Caribe y se avivó de que no estaba en las Indias? Bueno, eso fue hace un poco más de 500 años.  No hace tanto, tampoco. ¿Y la caída del Impero Romano? Estamos hablando de 1.500 años. ¿Platón, Aristoteles? Aproximadamente 2.500. ¿Las Pirámides de Egipto? 4.500 años. Estamos un poco lejos. ¿El hombre? ¿Cuándo apareció el primer hombre? El primer rastro de vida humana se registra hace aproximadamente 150.000 años. Y si eso quizás ya parece demasiado tiempo te vas a sorprender porque Talampaya tiene más de 250.000.000 de años.

talampaya-larioja-irandando-4

La camioneta avanza y aquello que parecía una loma, cada vez se hace más imponente. Descendemos. Estamos parados frente a la entrada de un cañón que se eleva en paredes de cientos de metros y como toda puerta, cruzarla produce una sensación de curiosidad y adrenalina a la vez. Aquí comienza nuestro recorrido, a través de sus cuatro estaciones principales.

1. Petroglífos

Muchos años antes que el hombre occidental llegará a América, esta zona era habitada por tribus originarias, nómadas, que se alimentaban cazando los pocos animales que encontraban y recolectando los frutos que le brindaba la tierra. Ellos, tenían una enorme sabiduría sobre su entorno, tanto que pudieron hacer de esta tierra árida su hogar y dejar su huella, como testimonio de su existencia, en dibujos grabados en las piedras de más de 2.500 años. ¡Si! Leíste bien, esos dibujos están ahí y se conservan perfectamente desde mucho antes de que ni José y ni María tengan en mente parir a Cristo. Los grabados, muestran fragmentos de la vida diaria de aquellos hombres. Dibujaban su rutina, sus familiares, sus animales y su cosmovisión del mundo. Pero no sólo se vive del arte, también se encuentran decenas de morteros tallados en piedra dónde molían granos y semillas para consumirlos como alimento.

talampaya-larioja-irandando-2 talampaya-larioja-irandando-3

2. Jardín Botánico

Ahora nos toca introducirnos en el gran cañón y como sus lados son tan altos, nos refresca con un poco de sombra. Vamos contra la corriente imaginaria de un río seco, y de hecho, Talampaya significa exactamente eso “Río Seco del Tala” (que es un árbol de la región).  Sin embargo en medio del curso, entre tanta aridez brota un oasis verde bautizado como el Jardín Botánico. No es un acto de magia, ni un milagro. Mucho menos un espejismo del desierto. Es que justo allí brota del suelo una vertiente de agua, humedeciendo el lugar y luego, la naturaleza hace su trabajo siguiendo al pie de la letra la teoría de la selección natural. Las plantas, en un medio tan hostil, no tienen más remedio que adaptarse con hojas pequeñas y finas, espinas y tallos duros como las de la Retama, el Chañar, la Brea y las Jarillas. Y por supuesto, el gran algarrobo blanco.

talampaya-larioja-irandando-6

A pocos metros del Jardín, vamos a un sitio muy peculiar, la chimenea. Se trata de una especie de tubo tallado verticalmente en la pared del cañon, ininterrumpidamente desde el suelo hasta el final. Se dice que por allí caía una cascada que provocó la erosión de la roca hasta darle la forma adecuada. El chiste es pararse bien cerca de la chimenea y gritar lo más fuerte posible. Tiene que ser un grito corto, intenso y seco para que el truco salga bien. Preparados, listos, ¡ECO! Y la tierra responde: “eco. eco.. eco…. eco….. eco……eco…….. eco……….. eco………………..” . La tierra siempre responde.

talampaya-larioja-irandando-8

talampaya-larioja-irandando-11

3. Catedral Gótica

Ahora la camioneta nos lleva hacia el final del cañón dónde nuevamente se abre el paisaje y el sol vuelve calentarnos las cabezas. Atrás quedó el pasadizo rocoso y ante nosotros, en la pared sur, se levanta la Catedral Gótica. Nada tiene que ver con Notre Damme, ni con la arquitectura faraónica de Chartres. Aquí, la obra es de exclusiva autoría de la naturaleza. Son picos de arcilla que se apuntan al cielo como flechas, o como, por supuesto, cúpulas góticas. Arriba, en la cima, sobrevuelan los cóndores que con su planeo elegante y circular pueden observar el paisaje completo. Abajo, como dice el dicho, el sol ha rajado la tierra formando todo tipo de figuras geométricas en el suelo. Y nosotros, simples mortales, que nos toca torcer el cuello para admirar la belleza.

talampaya-larioja-irandando-1

4. El Monje

Seguimos viaje hacia la última estación del recorrido. Nos introducimos en medio de un bosque de rocas que se levantan como un árbol más entre jarillas y algarrobos. Aquí hay que apelar a la imaginación. Sino no hay manera de apreciar el arte del viento. Él, como buen escultor y con ayuda del agua como discípulo, fue moldeando diferentes geoformas, monolitos rocosos que dejan entrever las siluetas de diferentes figuras de la vida cotidiana: La Torre, El Rey Mago, La Tortuga y el más famoso: El Monje que como un guardían, parece vigilar a Talampaya desde su puesto, para toda la eternidad.

talampaya-larioja-irandando-12

talampaya-larioja-irandando-16

Y si creías que esto era todo… nada de eso. Continuará!

 

 ¡Muchas gracias!
Secretaria de Turismo de La Rioja y  Parque Nacional Talampaya

DATOS ÚTILES PARA POTENCIALES VIAJEROS

Días y Horarios:

El Parque Nacional Talampaya está abierto de Abril a Junio: de 8:30 a 17:30 hs (Última excursión 16hs) y de Julio a Marzo de 8 a 17 hs (Última excursión 16:30hs)

¿Cómo llegar?

Puede ser mediante un tour contratado tanto en Villa Unión como en La Rioja. En bus, hay servicios diarios de la empresa FACUNDO. Les recomiendo tomarse el primero del día para llegar a tiempo a las excursiones. En auto Se accede por RN 38, en dirección sur hasta Patquía. Luego hay que tomar la ruta 76 con dirección al parque Si pasan por La Rioja, aprovechen ingresar a la Oficina de Turismo, ubicada al lado de la terminal de omnibús. Allí le darán mucha información y consejos que les van a ser muy útiles para programar su viaje.

¿Qué hacer?

Hay varios circuitos para recorrer el parque con opciones para todos los gustos, desde paseos relajados en minivans, hasta caminatas y travesías en bicicletas. El circuito tradicional cuenta con las cuatro estaciones que describí en este post. Depende el momento del año se puede sumar los Cajones de Shimpa. Además, en la entrada del parque hay un sendero temático con replicas de los dinosaurios del triásico que habitaron la zona y otro con un paseo natural para conocer las especies autóctonas. Hay otras excursiones como la Quebrada de Don Eduardo, la Ciudad Perdída y el Cañon Arcoiris que depende la estación del año que lo visiten, son muy recomendables. Recuerdes que también están muy cerca del Valle de la Luna en San Juan.

Alojamiento: 

En cuanto al alojamiento, pueden hospedarse en Villa Unión, a 58km o Pangancillo a 20km de Talampaya. Para los más aventureros, el parque cuenta con espacios para acampar excelentes con estacionamiento techado, parrillas, quinchos y vestuarios equipados con duchas con agua caliente. De los mejores camping que he visto en mi vida.

Gastronomía: 

En la entrada del parque, hay un predio con restaurante. Es lo único que hay, sino deben llevarse lo que deseen comer. Pueden hacer picnic o también hay parrillas con quinchos.

Otros servicios:

El parque cuenta con varios servicios más como: Wi-Fi, Adecuaciones para personas con capacidades diferentes, salón de usos múltiples, baños acondicionados, biblioteca, estacionamiento cubierto.

Consejos útiles:

Dado el clima del lugar es recomendable llevar botella de agua, protección solar, calzado adecuado (zapatillas), ropa liviana, un abrigo, gorra y anteojos de sol.

2 comentarios en “Al pie del Cañón de Talampaya

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *